Al lado de un almacén construido con chapa y abierto de par en par, podéis ver varias cajas con el logo de la agencia junto a una exuberante vegetación. De pie, sobre un escenario improvisado, veis a un grupo de personas formado exclusivamente por miembros de la Agencia.

Todas las miradas están fijas en vosotros.

La multitud está en silencio. Si no fuera por el susurrar del viento, se podría escuchar el vuelo de una mosca.

 

Visiblemente ansiosa, Tess Heiden toma la palabra y se dirige a los supervivientes de la Agencia T.I.M.E:

Con el fin de potenciar la interpretación, pasad el dispositivo al jugador que controle a Tess para que pueda leer el siguiente texto en voz alta Si nadie ha escogido a Tess, cualquier jugador lee el texto.

«¡Hola agentes! Creo que es la primera vez que todos nos juntamos a la vez en el mismo sitio desde... bueno, desde la caída de la Agencia. Ha llegado el momento de evaluar nuestras operaciones así que no me andaré por las ramas. Son terribles. Realmente terribles.

 

Gastamos demasiado Azrak, nuestra eficiencia durante las operaciones da risa y, con demasiada frecuencia, abandonamos con facilidad. Si queremos evitar que los elois modifiquen el entramado mismo del tiempo y, lo que es más, si queremos asegurar la integridad del mundo tal y como lo conocemos, debemos concentrarnos. Debemos librarnos de todo lo inútil.

 

Todos tenemos responsabilidades. En nuestra antigua Agencia, no teníamos que preocuparnos por la logística, la seguridad o nuestro entorno. Vivíamos en una burbuja creada por los empleados y las máquinas del Consorcio. Solo teníamos que ir a nuestras misiones, regresar, recibir los gritos de Bob y marcharnos a beber al Luz Roja.

 

Pero ahora tenemos que encargarnos de todo, y no solo en el pasado o en una realidad alternativa. El futuro se despliega ante nosotros, aquí y ahora. Y lo que hagamos hoy forjará ese destino.

 

Así que, por todos los agentes en activo ¡despertad! Sí, todos hemos estado muy ocupados. Sabemos que deberíamos ser mejores, pero, siendo sinceros, no hemos conseguido apenas nada. Debemos mejorar. Si no lo hacemos, estaremos firmando nuestra propia sentencia de muerte. La línea temporal sigue estando amenazada. Nuestra misión comienza ahora. ¡Despertad!»

 

El silencio sepulcral parece hacerse aún más intenso cuando Tess abandona el escenario. Aturdida por su discurso, la multitud se dispersa en silencio, con las últimas palabras de Tess resonando en sus cabezas: «¡Despertad!»